15 marzo 2010

Entrevista a Carlos González

7 comentarios:

nubeh dijo...

Esta vez estoy de acuerdo con Carlos Gonzalez, aunque como siempre creo que le da a todo una simplicidad que no comparto.
Explico. Yo estudié periodismo y he ejercido de ello poco tiempo porque como todo en la vida es cuestion de decisiones y la mia fue primar mi vida al trabajo, y ahora la de mis hijos, asi que busque otro trabajo. Ahora estoy cobrando el paro y aunque mi empresa no hubiera cerrado tenia decidido coger una excedencia igual que hice con mi hija. Porque para mi priman mis hijos. Pero no me siento realizada laboralmente. Si como madre, pero siento que los años que estuve estudiando periodismo fueron tiempo perdido, tirado a la basura. Ahora estudio educación social pero se que sigo queriendo que prime la educación de mis hijos y esa empieza por lo que se enseña en casa, la escuela aunque importante es o debería estar en un segundo puesto en la educación.

Por eso aunque estoy de acuerdo con que nos engañaron con lo de la independencia laboral ya que trabajamos el doble, nos preocupamos el doble y subrimos el doble, no creo que uno solo trabaje para pagar facturas.
Ojala encuentre la formula para compaginar el trabajo y mis hijos.

manup dijo...

Me encanta la reflexión de nubeh. Yo trabajo pero con cierta flexibilidad de horarios y también con posibilidad de teletrabajar muchas veces. Para mí, es importante esa faceta de mi vida quizás porque, a diferencia de lo que dice en la entrevista, mi trabajo sí es gratificante. Y me encanta. ¿Querría haber tenido algo más de tiempo para estar con el enano al principio? Pues sí. ¿Querría dejar mi trabajo de manera definitiva? Pues no. ¿Me siento peor madre o peor trabajadora? Hombre, algo de eso claro que hay, porque cuando estás a lo uno, no estás a lo otro. Pero lo que me parece importantísimo es que exista la posibilidad de elegir cómo y cuánto hacer de cada uno de los dos, y que creo que es lo que subyace en el mensaje de nubeh.

Chus Marcos dijo...

Yo soy muy afortunada, porque puedo permitirme aparcar mi trabajo (que me encanta, pero es sólo una de las cosas que me encantan en esta vida) sabiendo que el día que yo quiera me puedo reincorporar de nuevo a mi curro, con unas estupendas condiciones laborales, y sin temor alguno a represalias, a que me hagan de menos por mi larguísima ausencia, etc. ¿Privilegiada? No lo creo, creo que como yo debería poder estar cualquiera. Mi situación debería ser la normalidad.

Lo que comparto al 100% con CG es que lo de que los dos sueldos son imprescindibles es a menudo falso. La mayoría de la gente que conozco podría simplificar su estilo de vida y arreglarse con una nómina; entiendo que es duro renunciar a comodidades, o cambiarse de una vivienda chula en propiedad a otra peor en alquiler, pero si el precio es dejar a tus hijos en guarderías con dos cuidadoras por cada 15 niños y un patio de 2X2, yo no me lo pensaría. Los últimos cinco años yo he dejado de ganar un buen sueldo, llevo una vida muy austera, y cuando ha hecho falta me he pulido los ahorros sin dudar; desde luego el precio, entre otras cosas, ha sido no comprarme un piso y seguir de alquiler con casi 40 tacos. Pero ya ahorraré cuando tenga 50, ahora quiero gastarme el dinero en lo que considero más importante: comprar tiempo para mis hijas.

Marta dijo...

Hola Nubeh, hace unas semanas que no me acerco por el Centro Cívico y no se si al final te has animado a ir ya que yo aun no te conozco. Este miércoles nosotros si que iremos, así que a ver si nos vemos allí y nos conocemos.

eva dijo...

Para mí, sinceramente, uno de los peores tragos que voy a tener que pasar será el día que me reincorpore al trabajo. Estar estos años con mi hijo ha sido fantástico y aún no siento necesidad de volver a trabajar. Es mayor el sentimiento de querer estar a su lado cuando pueda caer enfermo y cosas así.
Sin embargo, no creo que pueda continuar acordando más excedencias sin que me vea bastante perjudicada en la empresa.
Mi trabajo actual me permite tener vacaciones muy compatibles con las del peque, no está mal pagado -aunque se hacen muchísimas horas- y es creativo -dentro de unos límites-.
Por ahora, seguiré de excedencia hasta junio. Apartir de ahí, decidiré si me incorporo o continúo con el peque.
Nosotros nos hemos ajustado muchísimo y, curiosamente, no tengo ninguna sensación haber renunciado a nada. Esta sensación de renuncia sí que la tengo cuando pienso en que dejaré de estar con mi hijo para estar en el trabajo. Para mí, esto sí es renunciar.
Bueno, tendrá que ser así. Me he planteado incluso la posibilidad de dejar el trabajo pero mi situación personal hace que una decisión tan radical pueda ser peligrosa.
Un saludo

nubeh dijo...

Marta, aun no he ido, intentaré ir mañana la verdad es que tengo ganas, aunque si voy supongo que lo haré solo con Sofía.

eva dijo...

Vaya debate habéis abierto, creo que este tema es pelín complicado. Yo por mi parte, no me puedo quejar en exceso, ya que trabajo con en un negocio familiar (y mi trabajo me encanta) y estoy a media jornada, cuándo me incorporé a los 7-8 meses de Sergio, me sentía fatal, y eso que él se quedaba con mi suegra o su papi, pero yo sentía que no estaba al 100%en ningún sitio, ni en el trabajo, porque no rendía cómo antes, ni con mi niño, que era dónde hubiera necesitado estar a pleno rendimiento... En mi caso, no pude cogerme excedencia porque cuándo el trabajo y familia van unidos, aunque en otros momentos puedo permitirme lujos que son de agradecer (quedarme cuándo está malo...) no podía dejarlos tirados en aquel momento.
Ahora que voy a tener a Sofía, espero poder cogerme un año de excedencia, con luego reducción de jornada, para poder estar con ellos...
Mi trabajo me encanta, pero me gusta mucho más disfrutar con mi hijo... y creo que hay una vida entera para trabajar, pero estos primeros años nunca vuelven.
Me dan tanta envidia por otras partes de Europa, dónde de verdad sí hay conciliación familiar y ayudas... algún día llegaremos?

 
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